lunes, 10 de junio de 2013

Desilusión


No sé cuál sea en realidad el peor sentimiento de este mundo, pero sí se uno que duele mucho: aquel que sentís cuando todo lo que construiste se derrumba sobre vos; aquel que te hace pensar y soñar algo hermoso y termina siendo de otra manera totalmente diferente; aquel que te hace creer que todo va a estar bien cuando chocas contra el suelo de la realidad y ves que no es así; aquel que sentís cuando vos harías cualquier cosa por esa persona y notas que esa persona no; aquel que sentís cuando te das cuenta de que esperás cosas de alguien que nunca las haría por vos; aquel que está cuando te la pasas pensando, hablándole y preocupándote por él y en cambio a esa persona no se le mueve ni siquiera un músculo; aquel que en el momento de llegar al final, vos te desmoronás, te hundís, te destrozás, y esa persona no lo hace. Y es más, ni siquiera le importa perderte porque sino luchó por vos antes, no lo piensa hacer después. Las segundas oportunidades a veces no sirven de nada, porque las personas no cambian. Lo que cambian son los hechos, las circunstancias, los momentos, el tiempo.
"Por siempre" es mucho, mucho tiempo. Y el tiempo puede cambiar las cosas.

Quizás hay muchas otras maneras de sentirlo, pero solo tiene un nombre. Y este texto lo lleva de título.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Friendship


La palabra “amigo” es una entre tantas que se está desvalorizando últimamente. ¿A qué llamamos ‘amigo realmente? ¿A alguien con quien me veo seguido? ¿Alguien con quien suelo conversar de muchas cosas? ¿Aquella persona que veo todos los días y río con ella? O más bien… ¿Confío en esa persona? ¿Sabe las cosas que me pasan, y yo las que le pasan? ¿Está conmigo en las buenas, y en las malas también?

Yo me baso en muchas preguntas para definir quienes son realmente mis amigos. Las últimas son algunas de ellas. No puedo llamar amigo a alguien que sólo ríe conmigo pero cuando lloro no está presente. Tampoco a quien viéndome mal no me pregunta qué me sucede, o no me dice que si lo necesito lo puedo llamar cuando quisiera. Esas personas no son amigos. No buscan ayudarte, no buscan interés en lo que te pasa, no te escuchan si necesitas hablar con alguien. ¿Amigos? ¿De verdad? Hay quienes podrían pasarte por encima si les fuera necesario para salir beneficiados ellos. Un amigo de verdad arriesgaría lo que sea para verte bien a vos y no bien a él mismo.  Te pone en primer lugar, él en segundo. Te escucha cuando estás mal. Nota que estás extraño y se muere por saber por qué. Sabe que si estás desconectado de las redes sociales algo te sucede,  o estás muy ocupado y cansado. Que cuando vos no lo llamas, te llama él para saber si está todo bien, si tu vida está bien.
Simples ejemplos para determinar quiénes son tus amigos realmente. No llamemos ‘amigo’ a alguien que acabamos de conocer. La confianza se gana con tiempo, y la amistad es el paso siguiente. Nunca podríamos dudar de un amigo. Además no podemos tener más de cinco. No se cuentan con los dedos de dos manos, sino de una. Y es triste, quizás, pero lo que es mejor es que los tienes.


Valora lo que tienes y no lo dejes ir.


martes, 22 de mayo de 2012

Cielo gris


Es difícil de explicar… Puedo estar peor, sí, pero este dolor es intenso. Esto que siento es amplio. Hoy la vida me lleva la contra, hoy el partido se puso serio y con poca posibilidad de ganar. Siempre fui fuerte, siempre soporté todo lo malo.  Aunque me afectase, prefería no reconocerlo. Es más fácil negar nuestros problemas, nuestras tristezas, que afrontarlas.  Pero es peor, todo eso se acumula tanto tiempo, que un día explotás. Explotás y hasta me atrevo a decir que temo perder la razón.
Durante mi vida hice locuras, de las que estoy arrepentida. Son locuras absurdas, “impulsos de idiotez”, como diría Cosmo. Pero estos sí que son idiotas. Lo tengo merecido por guardar esto tanto tiempo, pero después de mucho, me empiezo a dar cuenta de que mi salvación está ahí. Siempre estuvo presente. Siempre pude salir adelante, pero no lo supe ver.
Hoy me preocupo por mí. Los demás siempre me decían que me preocupaba más por los demás que por mí misma. Hoy no. Ya me cansé de ser siempre el hombro de los demás. Hoy reclamo mi gran hombro, porque realmente lo necesito, y más que nunca. No es fácil esta etapa, y más que cayó desprevenida. Yo no estaba preparada para esto, pero la vida es así, te tira cualquier carta. No le importa si sea buena o mala.
Pero hoy pienso en mi futuro, en mi bien estar. Porque este sentimiento tiene sus consecuencias. Afecta todo de mí y todo lo que haga. No me deja vivir bien. Y no me quiero dejar morir, no voy a hacer de zombie, de la muerta viviente. NO QUIERO DEJARME DERROTAR. Pero cuesta, cuesta y mucho.
A todo esto que me pasa, me encantaría decirles que si sienten que tienen algún problema, exprésenlo como sea. Sáquense eso de adentro, que hace mucho bien. Porque si hacen lo contrario, las consecuencias serán peores y muy dolorosas. Se te hace una gran nube en la mente, y no te deja pensar, y cuesta más buscarle una salida.