domingo, 20 de diciembre de 2009

Lo ves.

Nuestro amor era igual que una tarde de abril, que también es fugaz como ser feliz. Pudo ser y no fue, por ser la vida como es. Nos dio la vuelta al revés. ¿Lo ves? ¿Lo ves? Nuestro amor era igual que una mañana sin fin. Imposible también como no morir. Dejó de ser o será, porque el diablo es como es. Juega contigo al esconder. ¿Lo ves? ¿Lo ves? Y somos como dos extraños más que van quedándose detrás. Yo sigo estuve enamorada, y tú sigues sin saber si lo has estado, y si te quise alguna vez. ¿Lo ves? ¿Lo ves? Después nos hemos vuelto a ver alguna vez, y siempre igual, como dos extraños más que van quedándose detrás. Esta extraña se ha entregado hasta ser como las palmas de tus manos, y tú solo has actuado. Yo aún sabiendo que mentías me callé, y me preguntas si te amé. ¿Lo ves? ¿Lo ves? Yo que lo había adivinado, y tú sigues sin saber que se ha acabado. Por una vez escúchame. ¿Lo ves? ¿Lo ves? Mirándonos aquí diciendo adiós.